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25 de junio de 2019




No sé cómo explicártelo. No sé cómo mirarte a la cara y que de mis labios no se escape que te quiero, que te quería antes de conocerte. Que incluso hoy, que no te conozco, te quiero.

No sé cómo explicarte que no necesito nada de ti, que a mi tampoco me gusta quererte. No sé cómo decirte que aunque se me salga el corazón por la boca cuando te tengo delante y que no duermo la noche anterior a verte, no quiero quererte.

No quiero quererte.
No quiero que se rían por quererte.
Y es que se ríen de mi por quererte.

Así que no. No quiero quererte. No me gusta quererte.
No quiero necesitarte para dormir. Ni para vivir.
No quiero susurrarle a mi almuhada que te quiero porque tú no estás.
No quiero que mi estado de animo dependa de ti, porque entonces no es mío.
No quiero echarte de menos todos los días. Incluso cuando te tengo al lado.

No quiero quererte.
De verdad que no quiero.
Duele que se rían de mi.
Si yo no me rio no es una broma.

Y aún así, aunque no me gusta, aunque no quiero, aunque no te necesito... eres una apuesta segura.
No hay riesgos ni valiables. No va a cambiar, no hay posibilidades. Sé a qué atenerme.

Y como no sé y no quiero,



no te lo contaré.


6 de septiembre de 2016

Perfectas Extrañas






Dime que me quieres una vez más,
que tienes ganas de verme,
que te produce escalofríos mi forma de mirarte.
No conozco otra forma de mirarte.

Déjame decirte una vez más que te quiero,
que tengo ganas de verte,
que me produce escalofríos tu forma de mirarme.
¿Conoces otra forma de mirarme?

Pasemos noches enteras hablando,
de todo lo que podría ser y no es,
de todo lo que eres para mi y no puedo demostrar,
de todo lo que soy para ti y nunca me dirás.

Quizás somos perfectas extrañas,
y quizás esto no es para siempre,
pero quizás podamos estar juntas,
porque somos humanas






y no necesitamos una razón.



25 de agosto de 2016

Ensoñaciones




hoy me he despertado llorando,
susurrando tu nombre a la oscuridad de mi habitación,
esperando ver esa sonrisa cuando abriera los ojos.

he echado de menos algo que nunca he vivido;
la calidez de dormir contigo,
tus besos por las mañanas,
tus manos por dentro de mi camiseta provocandome escalofríos.

¿cómo puedo echarte de menos?

supongo que los anhelos a veces se apoderan con tantísima fuerza de nosotros
que dejamos de distinguir que es real, y que ha sido sólo un sueño.

porque tengo recuerdos de haber dormido contigo,
de tus besos por las mañanas,
de tu sonrisa socarrona cuando me pillas desprevenida mirándote.

y sé que no es real, que no son reales,
que son recuerdos de las innumerables veces que he soñado contigo.



Improbable pero...




¿y si me enamoro de ti?
¿qué pasaría si me enamoro de ti?, dime;

es posible, ¿qué hago entonces?
no puedo enamorarme de la nena buena de sonrisa pícara.


¿y si te enamoras de mi?,
¿que pasaría?, dime;

improbable pero, ¿romperias tus valores por amor?





24 de julio de 2016

Cuatro Años



No sé por qué ni como, pero llevo amándote cuatro años.
Recuerdo cuando te veía todos los días, esa maravillosa sensación que tenía al cruzarme contigo en los pasillos, la cantidad de hormigas que correteaban por mis nervios cada vez que sonreías, los millones de minutos que habría pasado a tu lado esos dos años si hubiera podido.
Recuerdo, vagamente, como me enamoré de ti; mientras hablabas. Me enamoré de ti mientras hablabas, de absolutamente todo, y descubrí poco a poco que eres la mujer más inteligente que he conocido nunca. Me fascinabas. Me fascinas. Aún me pones nerviosa aunque no estés aquí, ¿sabes?
Me gustaría poder decirte todas las veces que he soñado dormida y despierta con llegar a casa y que estuvieras allí esperándome, sentada en el sofá leyendo, corrigiendo exámenes, en la cocina esperándome para comer. He soñado muchísimas veces con ir corriendo y enterrarme en tus brazos, sonriendo o llorando, abrazarte hasta sentir que mi corazón y el tuyo laten a la vez.

He llegado a llorar noches enteras por pasar meses sin verte, porque tu ausencia golpea demasiado fuerte mi pecho cuando me quedo sola, en mi cama. En días que no puedo dormir pienso en ti y el insomnio que me mantiene los recuerdos en la primera capa de mi subconsciente y que crea ríos de lagrimas en mis ojos, desaparece.
He llorado hasta caer rendida abrazada a la almohada deseando poder quererte y teniendo en mente todo lo que ha retrocedido mi vida en el ultimo año... necesito verte, hablar contigo, ver esa sonrisa que fue el pilar fundamental de mi vida durante los dos años más increíbles de mi existencia, sentir que todo lo que siento es real y que tú estás ahí, que no eres solo un sueño.




26 de mayo de 2016

¿Cómo?



Sólo era una ruptura más, una perdida más, una sonrisa que nunca volverían;
una ciudad con nombre, unas calles con recuerdos, canciones que nunca volveré a escuchar.
Sólo era otro golpe, otra herida abierta, otro "adiós";
un olor peculiar, unas costumbres, unos cuantos kilómetros.

Sólo era eso, se suponía que debía ser sólo eso... pero nunca se queda ahí.



No sé cómo voy a vivir ahora, qué voy a hacer con mi vida. Cada historia está marcada por nuestra vida personal, por los fallos y los errores que no podemos solucionar, que nunca sabremos por qué salieron mal, ¿donde tropezamos?, ¿en qué me equivoqué?, ¿en qué fallé?

No sé como decirte que aún tengo el poemario, ese que escribí para ti.
Tengo el anillo que me regalaste, y el llamador de ángeles que juraste nos haría estar más cerca; ambos han vuelto a la pequeña bolsita de terciopelo de donde salieron.

¿Sabes qué tengo también?; un montón de cenizas, de cartas que nunca te envié y quemé.
Las tenía metidas en una caja, y la caja entera ardió en la playa el día que te olvidaste de mi.

Tengo tarros llenos de lágrimas, una almohada llena de maquillaje;
miles de mensajes escritos que jamás recibirás.

Miles de mensajes que te decían una y otra vez que te echaba de menos, que te quiero.
Miles de mensajes que juraron amarte el resto de mi vida; hasta que la muerte nos separe.
Miles de mensajes que intentaban enseñarte que podías confiar en mi.
Miles de mensajes en los que te amé como nunca he amado a nadie.

Algunos los recibiste; otros jamás los verás.




Despedazado





Lo hice lo mejor que pude; o eso creo.




Quizás cai demasiadas veces en lo mismo; en las mismas excusas, las mismas mentiras, la misma trampa... una y otra vez. Quizás te amé demasiado; quizás te amo demasiado aunque ahora, ¿qué más da?

Tú por un lado, yo por otro, en una punta del país cada una; sin cruzarnos por la calle en un instante incomodo, sin mensajes que no van a obtener respuesta, sin esforzarnos por levantar algo que esperamos se mantenga roto.


Sí, me alegro de que esté roto, de que por fin se haya acabado el tira y afloja que abrió una profunda herida en quien soy; o quien creía que era. Y me alegro porque la distancia duele pero, en éste caso, jugará a nuestro favor; hará el papel de madre protectora, junto al tiempo, y yo dejaré de quererte en algún momento no muy lejano y tú dejarás de verme como la chica inofensiva y frágil que siempre creíste que era.

No soy una flor, no soy frágil ni débil, no necesito que me protejan ni esperen de mi que me porte bien; tengo mal carácter, soy cruel, fría, insolente y respondona; no obedezco a nadie, no escucho ni hago caso, me rijo por mis pensamientos y mi ética, y no necesito que nadie intente ocultarme la realidad. 



A pesar de lo que siempre creíste; no soy ciega.



¿Verdad?



Pensé en qué momento me enamoré de ti, en que instante comenzaste a ser algo más que una chica que me acogió durante un fin de semana y, ¿sabes qué?, recordé algo de aquel fin de semana, ha pasado casi un año y nunca podré olvidarlo; un momento entre partidos tirados en el césped artificial. 

Te habías quitado la camiseta, estabas echada boca arriba aprovechando que había nubes y el sol no quemaba la piel, y no recuerdo por qué motivo me incliné sobre ti, y, en algún momento, me quedé ahí, en esa escena en pausa. 

Fue la primera vez que te dije que tienes unos ojos preciosos y por algún motivo creo que ahí me enamoré de ti. Y pensé en cuanto podría resistir sin decírtelo, a todas horas, sin cortes ni publicidad; aquí y ahora, ojalá hubiera tardado más, ojalá me hubiera callado, ojalá no hubieras venido a agarrarme para que no me fuera, ojalá no me hubieras pedido que hablásemos.

He llorado mares al toparme con tu ausencia al llegar a casa, anhele encontrarte acurrucada entre las sábanas cada vez que entraba en mi habitación cuando ya ha caído la noche. Deseé, tanto, verte sentada en el sofá con tus apuntes sobre las rodillas, concentrada estudiando, sólo para poder abrazarte por detrás y molestarte. Ya no viviremos juntas, ¿verdad?



Me enamoré tantísimo de ti que olvidé el mundo entero por estar contigo, por cinco minutos más de conversación, por media hora escuchando tu voz, por una hora solas, tú y yo. Y, como siempre, no sirvió de nada; las chicas como tú, la clase de mujer que tú eres, no se enamora de una niña como yo. 



Nadie quiere una niña triste.




Adiós


Se acabó, ¿verdad?, nunca dimos para más. Me hiciste ilusiones, desde que no conocimos, me hiciste creer que algún día podría ser; que podríamos ser. He cometido muchos errores durante mi corta existencia y nunca me he arrepentido de pensar, decir ni sentir lo que sentía. Me enamoré de ti y fue error suficiente, puedo presumir de no haberme creído que tenía posibilidades. 

Sí, lo admito, hubo días que me imagine mil veces contigo, de ser en plural, pero fui lo suficiente cauta y desconfiada para no mantenerme en un estado de ensoñación eterno. Sigo creyendo que hiciste todo lo que hiciste, que me enseñaste todo aquello de ti que necesitaba, que me diste justo lo que yo quería; hasta que me enamoré de ti, hasta que te quise como nunca he querido a nadie.

Y ahora mírame, aquí, llorando noche tras noche, deseando escapar de cada una de las espinas que fuiste clavando en mi. Me he pasado las noches llorando en un intento de librarme del hielo que ha empezado a entrar en mi corazón. Intento, con todas mis fuerzas, evitar convertirme en la persona que detesto. Quiero evitar que desaparezca lo que soy. Y, esto; lo has hecho tú.







8 de noviembre de 2015

Incultos




Estoy cansada de escuchar que somos demasiado jóvenes para estar rotos,
para tener mil esquinas,
para ser una moneda de doble cara,
un arma de doble filo.

Estoy cansada de escuchar al cristal roto tintinear cada vez que me muevo en la cama,
de cortarme los dedos cuando me aparto las lágrimas.

Cansada de no poder sentir dolor a plena luz del día,
porque no entendéis, porque no entienden,
¿por qué no podéis entender que se necesita estar roto para saber qué es estar completo?.

Se necesita perder para saber lo que es tener,
estar a la mitad para poder ser un todo,
cortar para poder curar,
llorar para encontrar una verdadera sonrisa.





28 de septiembre de 2015

Entrelazadas







Vivir de la mano, agarradas, dejando que la piel se haga una. 
Ya no se diferencia qué piel es suya, cual es mía.

Vivir. La base de nuestra existencia siempre ha sido vivir; en base a algo, a alguien, a una ilusión, a una meta, a una determinación fija que nos haga levantarnos todos los días. 
Y sin determinación, sin meta, sin ilusión... ¿vivimos?

Sobrevivían.
La base de su existencia siempre había sido sobrevivir. No tenía una motivo, la sociedad decidía que debían seguir allí, y allí seguían pero, ¿y sino hubieran seguido?...



¿y sino hubieran seguido?




10 de septiembre de 2015

Pasa



- Pues pasa, no puede ser más sencillo.



Pero no quiero pasar, porque de algo que te importa no pasas, por algo que te importa luchas, siempre luchas, siempre tiras hacía delante, con todas tus fuerzas, con todas tus ganas. No pasas de algo que te saca del agujero, lo marcas y lo agarras con todas las fuerzas para sacarlo del pozo, para hacer que atraviese la luz. Si voy yo, tú conmigo.



Estoy harta, sumamente harta; de que estén siempre cuando no se les necesita, que te respondan siempre cuando solo es aburrimiento, que se olviden de que existes cuando te hacen falta, que pasen de ti cuando hablas de algo importante.
Estoy harta, sumamente harta; de no poder gritarles que su sombra es más real que ellos, que sus palabras solo alimentan mentiras, que su preocupación es como tragar un meeting de Rajoy.
Estoy harta, sumamente harta; de no ser la que les dé esa hostia a tiempo.

Estoy harta, sumamente harta.




Y sé que no os importa,
pero a mi sí.


Dejé




Te he nombrado de tantas maneras que ya no recuerdo tu nombre, 
ese que me daba plena posesión de ti.





Vivimos demasiado juntas deseando estar separadas, quizás ese sea el problema, el deseo de cortar un lazo invisible e inexistente que tira de nosotras como un niño ansioso por ver a sus padres unidos. Quizás el problema esté en mi, en mis cambios repentinos de humor, en mis idas y venidas, en las pocas ganas de tenerte cerca, en la necesidad de ti, en mis contradicciones, en todas las rupturas que no he tenido, en todos los fragmentos que no han caído, en todas las grietas que se han quedado en eso, en grietas.
No me has dado verdaderos motivos para quedarme, para sonreír, para seguir fingiendo que no pasa, que no va a pasar nada. Pero el niño caprichoso sigue tirando de nosotras, haciendo que nuestros dedos se rocen, que retumbe en las venas el eco del último beso. No quiero, dejé de querer, de quererte. Dejé.
Ahora solo quiero ser uno y no tres, unirme con esas dos partes que llevan mi vida, dejar de actuar por separado, dejar de levantarme hecha jirones de trapo. 

Solo soy eso, una muñeca de trapo.




30 de agosto de 2015

Outside




Creo que nunca saldré de aquí,
del vacío profundo que me rodea cada vez que estoy sola,
de las dudas y del miedo a perder algo que no tengo,
que nunca he tenido
y nunca tendré.


Algún día conseguiré explicar lo que lucho por seguir aquí.



25 de agosto de 2015

100




Llevaba tres años sin verla...




que alguien me saque de aquí.












—¿Estás bien?
— Sí.

Y no sé cuantas veces he tenido que responder a esta pregunta en los últimos días, no sé cuantas veces tendré que responderla en la próxima semana, supongo que unas cuantas. 
Estoy bien, para mi estoy bien, estoy perfectamente, no tan feliz como debería ni tan alegre como soléis verme, pero estoy bien, estoy aquí ¿no?, hablando con vosotros, riéndome a vuestro lado, soltando mis avispados comentarios de siempre. Estoy aquí.




9 de agosto de 2015

Compatibilidad Literaria



Es una de esas personas que tiene en cuenta que los puntos son solo signos de puntuación, que no indican enfado ni malestar, que son el final imprescindible de una frase, de un fragmento, de una historia. Todo acaba en un punto.
Es una de esas personas con las que puedes sentarte a tratar temas trascendentes como si fueran minucias, como si el hecho de tratar ese tema lo convirtiera en un acto totalmente humano, a pesar de tratar cosas que se escapan por completo a la humanidad.

"Y así fue como mi corazón dejó de latir por tus palabras,
y como mi alma negra se volvió blanca al escuchar tus respuestas.
Sus ojos, con forma de corazón, ahora laten con fuerza,
y su corazón, que es el ojo de su alma, respira aliviado por la presencia de su amado", 

susurramos entre los dos, por turnos, completando lo que el corazón del otro lanzaba al fuego.
Quizás he encontrado a mi otra mitad literaria, quien sabe, quizás he encontrado eso que siempre me falta, ese arranque de filosofía que siempre necesito.





Olor a verano




Olía a crema. Se pasaba el verano con la piel tostada y oliendo a crema de sol, a mar y a luz. 
Su vida cambiaba completamente cuando acababan las clases y tenía libertad total. Sin obligaciones ni tareas sus días los pasaba en la terraza, con los altavoces encendidos deleitando sus oídos con las canciones que en ese momento estuvieran en la lista de reproducción.
Se levantaba tarde, desayunaba poco, echaba un vistazo por su ventana y descubriendo que el sol volvía a brillar se ponía la parte inferior del bikini de palmeras negro, su camiseta dos tallas más grande y se dejaba caer en la tumbona tras echarse el protector solar.
Alguna vez bajaba por la cueva hasta la cala, donde nadie la molestaba, donde se bañaba desnuda en el agua cristalina, donde nadaba con peces y con suerte se cruzaba con algún delfín porque sí, en verano abundaban los delfines en ese lado de la costa. En aquellos momentos, en aquellos meses, ni siquiera se molestaba en ponerse sujetador, era un estorbo innecesario.
En la civilización, de vuelta a las clases, a la vida cotidiana, debía vestir de cierta manera pero, ¿allí?, allí no, allí la parte inferior del bikini y esa camiseta era todo lo que necesitaba.


Así que olía a crema, a mar, a sol y a verano.


30 de junio de 2015

Monstruos y Locuras





La conoció pocos meses atras, quizás ni siquiera llegara a un mes, pero el tiempo no se aclaraba con las medidas en cuanto a su relación se refería. Era una de esas amistades de rebote, que llegaban por casualidad y que nunca entendías por qué había tardado tanto en surgir. 
 Su relación era un tópico, un constante "¿por qué no te conocí antes?, ¿donde estabas metida?"
No eran hermanas, les falta poco para ello, pero la confianza que había surgido entre ellas había irrumpido en el ático de su corazón, colocando tonterías en las paredes y conversaciones en el baúl. A veces es inexplicable lo que quieres a alguien que ni siquiera puedes abrazar. 

Y allí está, sentada en la cama con las piernas en forma de mariposa, mandándole un mensaje para recordarle lo mucho que la quiere, porque incluso el mismísimo hielo necesita calor.




24 de junio de 2015

Un Corazón Incandescente




Escribí en un papel las palabras necesarias para que el fuego entendiera cual era mi deseo, y sin ningún miedo a arder junto con mis anhelos me acerqué y los solté uno a uno, esperando a que se consumiera el anterior para echar el siguiente. 
Así llene medio folio; medio folio de necesidades, de peticiones, y no sólo por mi, no. Por ellos, por vosotros, también. Creo que el fuego agradeció un corazón sincero hecho tinta. 
El fuego traga corazones, y ayer se llevó el mío hasta reducirlo a brasas, porque eso es lo que soy, lo que queda de mi; soy la brasa de una hoguera que brilló con tanta fuerza que la confundieron con una estrella. 

Y aquí estoy, incandescente, devorando el corazón de otra gente,
alimentándome con sus deseos hasta el día que sea capaz de dar todo lo que he recibido.