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10 de agosto de 2015

Una muerte perezosa




Había deseado abandonarla desde el momento en que desapareció de su vida, pero decidió que sería muy cruel e hipócrita actuar como había actuado ella; así que se quedó, en silencio. Se quedó pero no se calló su opinión ni sus ideales, siempre fue sincera.
Ya que ella había desaparecido tendría la oportunidad de exprimir todo lo que no fue capaz de sacar en su momento.
Y así pasaron días, semanas, meses, hasta un año. Cuando el tiempo sobrepasó el año decidió que era hora de intentar materializar algo que había desaparecido hacía tanto tiempo y, al intentarlo, una pequeña luz volvió a brillar pero ninguna de las dos se atrevió a agrandarla, ya fuera por tiempo o ganas, la pequeña luz siguió brillando en algún lugar, escondida entre los recuerdos de un pasado doloroso.
Siguieron pasando los días, las semanas y los meses, hasta que los actos se convirtieron en consecuencias y esa pequeña luz se apagó, arrasada por un tsunami que no dejaría nada a su paso.
El tsunami limpió heridas, cerró las pequeñas brechas que había en la tierra, selló las cicatrices que llevaban tanto tiempo amenazando con volver a abrirse. Llegó hasta la pequeña luz y sin ningún tipo de resistencia ésta se apagó, dejando un fino hilo de humo.

Así que ya veis; una historia de abandono, de tiempo y al final, de destrucción, en este pequeño fragmento que nada tiene que envidiar a los grandes textos que en otros tiempos estuvieron en la fila de este perdido y olvidado blog.




«La desdicha es muy variada. La desgracia cunde con las más diversas formas en la tierra. Desplegada por el ancho horizonte, como el arco iris, sus colores son tan variados como los de éste, a la vez tan distintos y tan íntimamente unidos». — E. A. Poe (1809 - 1849)

13 de julio de 2015

Just a Dream





"Just a Dream", cover Sam Tsui & Christina Grimmie


¿Como pude pensar en convertirte en todo mi mundo?
Me desperté con la venda en los ojos, con el corazón en la mano derecha, con su voz en los oídos, con su última caricia rondando mi piel y su sabor en los labios. Ese fue el despertar de un domingo a media tarde.
Me desperté pensando en un punto geográfico estratégico y en un punto sentimental inaceptable. Pase varios días con la cabeza en ese punto geográfico y el corazón en ese punto sentimental.
Mi cabeza reñía a mi corazón y éste, amedrentado, se refugiaba tras el esternón, entre los pulmones.
Les dejé discutiendo, bien sabía que no habría manera de hacer que dejaran de pelearse. Uno de los dos se rendiría tarde o temprano y el otro remarcaría su victoria haciéndome llamar.
Hasta ese momento me quedé mirando la pared, buscándola entre mis sueños.

Ganó la cabeza y tuve que volver, cansada, y esperando ver a Corazón llorar cristales de sangre.
Me encontré a Cerebro con postura solemne y firme, y a Corazón dando patadas a las cosas y enfadado. En mi ausencia había hecho una estupidez y, lejos de romperse, se había enfadado. Cerebro se mosqueó cuando Corazón le contó que había sucedido pero no se alteró tanto, es un órgano muy frío, no le gustan las emociones.
Ambos volvieron a hacerse a mi y entre la frustración de Cerebro y el enfado de Corazón pasé noches encerrada en mí, al borde del abismo, esperando caer, queriendo retomar ese sueño.


Porque solo fue eso,
el sueño de un sábado noche.




26 de diciembre de 2014

#NaviBlogger




Y aquí sigo, sin saber como empezar, como escribir eso que diga todo lo que pienso mientras mi madre sirve la sopa, corta la carne, deja la botella de vino sobre la mesa.
Nunca me había costado tanto expresarme, decir lo que pienso sobre algo, sobre algo tan general como es la Navidad. Y esta vez, si no soy capaz, tendré penalización.
Me quedo mirando la pantalla del ordenador, observando como el cursor en forma de i mayúscula parpadea en el mismo lugar. En el mismo lugar desde hace quince minutos. 
Tengo las manos frías, y algo dentro de mi se retuerce. Solo quiero volver a la cama. 
"No hay que abandonar nunca la literatura". Esa frase rebota dentro de mi cerebro, al menos de la que aún puede procesar algo. Que asco me dan cuando tienen razón.
¿Y si solo me dedicara a describir mis navidades? ¿Funcionaria? 
Tecleo un título dentro del cuerpo de la entrada, nada complicado, algo provisional.

"Se escribe Navidad, se lee Infierno."

22 de octubre de 2014

Ángeles de Energía — #NeminisTerra

"Aunque se mantiene quieta junto al marco de la puerta su respiración la delata, su pulso acelerado por las lágrimas derramadas hace apenas un minuto y ese intento torpe de respirar por la boca sin que suene como el viento cuando sopla del norte me avisan de su cercanía.
Quiere que haga ese movimiento de cabeza para entrar corriendo y acurrucarse entre mis brazos, entre los cojines y las mantas, pero no puedo permitírselo, hoy no.
— Rose,— me giro y veo como su pie izquierdo retrocede de manera instintiva echando todo su cuerpo hacia atrás. Es solo un instante pero para mí es más que suficiente. A veces olvido que Daniè es humana y que en algunas ocasiones doy miedo.— tu padre quiere que estés allí cuando suceda.
Bajo los pies del sofá y, dejando la manta y el cojín, me acerco hasta la puerta. Daniè se queda delante de mi aunque desea salir corriendo. Desde que somos pequeñas tiene que luchar contra su instinto animal siempre que me ve manifestada.
Se aparta hacía la derecha y sin tocarla salgo al pasillo y continuo hacia la izquierda. Nadie recorre estos pasillos desde hace una semana, solo yo, y tampoco es que salga demasiado de mi habitación. Todo el servicio que queda son dos guardias apostados ante la puerta de la habitación real y Daniè, que duerme en la Casa de Huéspedes.